GERNOT BÖHME Y EL ESTUDIO DE LAS ATMÓSFERAS EN ARQUITECTURA
La
estética contemporánea insiste en alejarse del modelo kantiano que la vio
nacer, y el éxito intelectual de Jacques
Rancière ha redituado en el epicentro de los debates el sentido originario
del término griego aisthesis. Si
durante los dos últimos siglos el estudio de lo estético tomaba como eje la Crítica del Juicio
y su articulación de percepción, placer y raciocinio como ejercicio de
contemplación valorativa, los más interesantes pensadores contemporáneos del
ramo amplifican los afluentes que convergen en la experiencia estética hasta
encontrar en ella las determinaciones más profundas de nuestra cognición: aesthetics
is the new politics. El problema de la belleza, nuclear al pensamiento
romántico, pierde urgencia frente a los asuntos que presiden la tratadística
contemporánea, mucho más escorada hacia la dimensión política del campo de lo
fenoménico: el phenomenological turn que
tantos ríos de tinta ha hecho fluir en las viejas cátedras europeas apenas
tiene en cuenta las categorías propuestas por Husserl, buscando más bien un nuevo instrumental crítico capaz de
operar como contrapoder al Capitalismo
Cognitivo y postulándose a menudo como tangente al campo de la Noopolítica.

