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miércoles, 19 de febrero de 2014

Cifras y letras del pensamiento mágico

La narrativa arquitectónica como gaya ciencia


El proyecto que alentó a Nietzsche a escribir su magistral “La gaya ciencia”, el gay saber, era el de plantar cara al incipiente monopolio ejercido por el conocimiento técnico sobre el conjunto de los saberes humanos: frente a la segmentación y mecanización de la vida cotidiana resultante de la industrialización, el filósofo proponía un reencuentro con el caudal arcano, fabulatorio, vitalista y temerario que desde siempre ha recorrido las corrientes que irrigan indistintamente a la ciencia y la poesía, dominios cuya fatal escisión moderna ha cauterizado la plenitud del saber como actividad intuitiva, sentida, patho-lógica. Una prosa como la suya, que galopa a la velocidad del rayo a través de metáforas, aforismos y sentencias lapidarias, hará que muchos piensen que el libro no es más que la enésima boutade del chico malo de la metafísica occidental, pero bien leído se trata de un riguroso desmantelamiento de los presupuestos epistemológicos con los que operan aquellos que se afirman custodios de la Verdad. Lo que Nietzsche busca no es una puesta en valor bucólica y oscurantista del “pensamiento mágico” como barricada desde la que oponerse al imperio de la Academia, sino más bien firmar la tregua entre dos banderas que secretamente siempre han sido la misma: en su raíz, todo pensamiento es mágico. Busquemos la conciliación de Apolo y Dionisos: la Verdad no es arbitraje de los juicios, sino instrumento de placer y poder.

lunes, 3 de febrero de 2014

Jean-Jacques Lequeu, o el neoclasicismo pagano

El pionero del mal gusto

Cuando una civilización zozobra al atravesar una crisis de identidad, suele recurrir al Superyo común que serpentea bajo su ideología (¿el super-nosotros?) para atenuar sus inquietudes. Y eso en la mayoría de los casos deriva en la reivindicación del Clasicismo, un universo sublimado y más o menos ficticio que toma cuerpo como un repertorio de comandos éticos y estéticos que encarnarían las virtudes ideales a las que aspira dicha civilización. Por lo general, las pesadumbres del pathos colectivo encuentran su sosiego en la nostalgia de valores ancestrales cuya pérdida habría sido la causa de los desvelos del presente: el duelo ideológico de una civilización  que ha dejado de creer en sí misma busca alternativas polarizadas o pendulares, cuando para algunos la solución pasa por abrazar  la creatividad visionaria en un salto sin red hacia el futuro, mientras para otros conviene recuperar la infalibilidad de la sabiduría ancestral de un tiempo pasado. En la historia de la arquitectura el retorno a Grecia y Roma sirvió como placebo eficaz cada vez que Europa ha necesitado reencontrarse consigo misma, y desde el renacimiento a la posmodernidad el espectro de Parménides y Agripa siempre ha sido invocado más o menos explícitamente durante las diferentes crisis epocales de cada lenguaje. Del mismo modo que el dinero siempre vuelve al oro en escenarios de pánico financiero, el imaginario grecolatino es el valor refugio al que vuelve la arquitectura en tiempos tempestuosos.

miércoles, 29 de enero de 2014

Naturalismo queer

Naturaleza y heterotopía en el imaginario homosexual

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L'Inconnu du lac, de Alain Guiraudie.

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Las estrellas más populares del artisteo gay posmoderno suelen radicalizar la artificialidad y artificiosidad de los objetos que retratan, en concordancia con los presupuestos ideológicos de la queer theory: ninguna identidad reconocible es dada naturalmente, sino resultante de una construcción imaginaria colectiva que distribuye el Ser de las cosas en función de intereses sociopolíticos hegemónicos circunstanciales. Del mismo modo que un hombre o una mujer no son más que proto-tipos preformativos producidos por intrincados dogmas culturales, el mundo en su totalidad es un trampantojo barroco en el que las apariencias son por un lado la única identidad profunda, y por otro el resultado de una especie de ensoñación colectiva. Las fotografías de los celebérrimos Pierre et Gilles llevan al paroxismo el decálogo estético queer. Sus personajes son tópicos tebeísticos que habitan limbos de cartón piedra, en los que cada identidad es figurada mediante los clichés inconscientes que llevan aparejados en nuestro imaginario: el marinerito cachas con camiseta de rayas y boina ladeada, la Virgen penitente de piel turgente y lágrimas de sangre, el efebo inmaculado que despierta a la sexualidad como una Gracia de Botticelli… Todos ellos invariablemente dispuestos en impávida posición estatuaria y en contextos igualmente irreales, que extreman la atmósfera de cuento de hadas para adolescentes escapistas. Estampas quiméricas,  generalmente localizadas en espacios “naturales”.

lunes, 27 de enero de 2014

Historia del futuro de la arquitectura

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Un pronóstico ilustrado con imágenes del comic 
The Private Eye”, de Marcos Martin y Brian K. Vaughan
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El porvenir: ¿promesas o sorpresas?

Aunque a nuestro “sentido común” ultramoderno le resulte incomprensible, el Futuro ha sido un tema de interés muy limitado (o directamente nulo) durante la mayor parte de la historia de la humanidad, pues la concepción preindustrial del Tiempo era diferente a la que hemos heredado de la modernidad. Así, hasta el siglo XVII la pregunta por el porvenir se reducía a la previsión de posibles desastres naturales, la resolución de conflictos bélicos y por supuesto la inquietud por las contingencias sentimentales: dado que las grandes civilizaciones históricas basaban su ideología en la Tradición y se mostraban reacias a cualquier cambio estructural importante, la concepción moderna del futuro como potencia de variabilidad sociopolítica carecía de sentido.
La vida cotidiana de un campesino era prácticamente idéntica a la de sus abuelos y sus nietos, la tecnología o la medicina apenas variaban de una generación a otra, los grandes acontecimientos sociopolíticos se eternizaban durante décadas (impensable a día de hoy una guerra que dure cien años), y la construcción de palacios y catedrales se prolongaba a menudo más que la vida de sus obreros. No se trata simplemente de que los acontecimientos fuesen más lentos, sino que el futuro se afrontaba como mera prolongación lógica y continuista del presente, que por tanto no debería reportar grandes sorpresas y que en ningún caso tendría por qué acarrear grandes disrupciones históricas. El concepto de “destino” era ante todo moral, y las escatologías no figuraban un Fin del Mundo poblado de robots y naves espaciales, sino como una proyección futura prácticamente idéntica al presente: el sentido de la vida no se medía con el porvenir, sino con la extemporaneidad pura en la que se ubicaban los diferentes infiernos y paraísos. Ciudades legendarias como Babilonia y Atlantis se ubicaban teóricamente en un pasado ancestral inmemorial, pero en el fondo eran construcciones morales sobre cómo la inercia del presente podría repercutir en el futuro (el rol de augurio moral y advertencia sociopolítica que hoy en día cumple la ciencia ficción proyectada sobre el futuro, en el mundo antiguo se proyectaba sobre el pasado remoto). 

martes, 14 de enero de 2014

Confesiones de un arquitecto en el epicentro de la burbuja

Aunque por el tono de pompa y petulancia que (supongo) irradia este blog pudiese parecer lo contrario, lo cierto es que servidor inició su carrera profesional en el epicentro de la burbuja inmobiliaria. Mientras muchos otros compañeros desde un principio se arrimaron a las firmas de renombre como antesala a lo que luego hubiesen sido carreras dignas de un Croquis, por diversos motivos trabajé durante años para promotoras y constructoras de interés nulo, en las que se producía arquitectura genérica, el tipo de proyectos que no lucen nada bien en un portfolio. Con los años he aprendido a valorar las muchas enseñanzas que me proporcionó aquella experiencia, que me permitió conocer desde dentro los mecanismos culturales, psicosociales, económicos y estéticos que convergían en aquel período ahora demonizado que en retrospectiva denominamos “burbuja inmobiliaria”.  
Mi caso es representativo de toda una generación: soy un donnadie, uno más, y muchos otros compañeros se vieron envueltos de la misma manera en la espiral de hiperproducción que explosionó entre el 2002 y el 2009. Sin embargo, e incomprensiblemente, es difícil encontrar relatos del día a día en el sector de la construcción de aquel tiempo, como si fuese un recuerdo vergonzante y traumático que convendría borrar de nuestras memorias, optando por una huída hacia delante que los psicoanalistas diagnosticarían como negación histérica. Este es mi granito de arena al inventariado de todo lo sucedido durante la burbuja, que espero sea útil a aquellos que en el futuro se atrevan por fin a narrar las circunstancias micropolíticas que propiciaron lo que luego se convirtió en la mayor depresión económica del último semisiglo.

jueves, 9 de enero de 2014

Dirty Chic: simulación / okupación

Moda, interiorismo y barbudos en bicicleta 



Lo Auténtico: definición, caracterización y localización

La concepción ideal de “lo auténtico” que circula a través de nuestro imaginario colectivo funda su genealogía, probablemente, en el platonismo, cuya metafísica se reconvertiría en doctrina moral a través de la mística cristiana. La Autenticidad tal y como la entendemos implicaría concordancia plena entre esencia y apariencia en un mismo modo del ser. Según el “mito de la caverna”, el mundo se compone de imágenes superficiales que obtienen su dignidad ontológica de alguna Verdad ideal que las trasciende: la Honestidad es la virtud propia de aquellas entidades cuya superficie es expresión inmediata de una naturaleza más profunda, y de ahí que lo auténtico implique un rango de pureza, de sustancia incorrupta que subyace al orden de los simulacros. Corremos el peligro de que aquello que percibimos no sea en realidad más que una mascarada, una ilusión que deleita a los sentidos traicionando a la razón. De acuerdo con la moral bíblica (reinterpretada inconscientemente por la izquierda contemporánea), determinar la Autenticidad de cualquier fenómeno equivaldría a un ejercicio de excavación, horadar lo sensual mediante el escalpelo de lo intelectual, en una auscultación que rastrea lo presente que subyace a lo aparente. La leyenda de Adán y Eva convirtió dicho modelo ontológico en el dogma que sirve de Constitución fundamental a toda la legislación occidental: la manzana que se nos aparece como manjar es, en su autenticidad profunda, un instrumento de encantamiento, seducción y corrupción. La moral platonista que recorre occidente desde el cristianismo al socialismo considera que la piel es una instancia frívola cuando no se arraiga en el cielo de los conceptos puros y abstractos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

lowcost, lowtech, lowbrow

Povera Pop. Doméstico y distendido


Las décadas de desenfreno consumista y su descalabro final han sumido a la cultura occidental en sentimientos de culpa y vergüenza por la ostentación excesiva de aquellos años, recuperando la idea de austeridad (e incluso la pobreza) como el principal valor moral de la sociedad virtuosa que queremos reconstruir. Y como era de esperar, este repentino revival ético ha propiciado la proliferación de una nueva estética de lo povera que en siglo XXI va inmediatamente asociada a lo vintage y el reciclaje. No son pocos los arquitectos que husmean en las virtudes y potencias de las favelas, las autoconstrucciones más precarias o incluso nuestro enxebre feismo, al mismo tiempo que la clase media se va mostrando cada vez más tolerante con diseños que insinúan poco menos que indigencia.En escaparates de ropa cara, vinotecas cool o interiorismo de loft reformado se multiplican los muebles andrajosos, los acabados toscos y ajados, las iluminaciones de atmósfera monacal y los materiales que exhiben las cicatrices de sus usos anteriores. Una tendencia a menudo frívola (¿qué puede haber de sostenibilidad en pallets apilados en escaparates de Louis Vuitton?) pero expresiva y sugerente, que posibilita una nueva reformulación de la posmodernidad por la vía de las texturas, por lo sensual más que por la cita intelectualista. 
En este post enlazamos cinco proyectos que juegan en la liga del povera pop, o arquitectura lowbrow. interesantes en este caso no tanto por la militancia ética que puedan ilustrar (o simular) sino por su estricto interés como forma arquitectónica materializada, en la que la realización del proyecto desborda lo que pudiera haberse previsto en su dibujo.
Todos ellos comparten un corolario estético emparentable indirectamente con el favela chic de diseño, pero que nos interesan por su bajo costo, facilidad de montaje, divertimentos formales, y su sentido cálido y relajado de lo doméstico.

martes, 22 de octubre de 2013

Arquitectura y Gizmología

HISTORIAS DE AMOR CON JUGUETES TECNOLÓGICOS



Bruce Sterling dixit:

Artefactos son objetos artificiales simples hechos a mano, utilizados con la mano, e impulsados por los músculos. Los artefactos se crean uno por uno, mediante reglas generales y folklóricas, y no por pensamientos abstractos o especulaciones sobre principios de la mecánica. La gente que habita la infraestructura de los Artefactos son Cazadores y Granjeros.
Máquinas son artefactos complejos, proporcionados muy minuciosamente y con muchas partes íntegramente móviles que aprovechan alguna fuente de energía ni animal ni humana. Las Máquinas requieren estructuras especializadas que lleven a cabo tareas de ingeniería, distribución y financiamiento. La gente que habita infraestructuras de máquinas son Clientes.
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