jueves, 7 de agosto de 2014

Undead Places. Diasporas & the empty spaces of capitalism

A spectre is hunting Europe... the spectre of decrease 



One of the great lessons that urban planners and analysts can learn from the study of diasporas, is the way in which migrations have a two-fold effect upon the human habitat: population growth in places of reception, and decrease in the original hometowns of the migrants. But the possibility of decreasing has historically been neglected in the science of urban planning, due to the cultural and historical determinations that gave rise to Modern urbanism. Urban science and architectural theory of the last century have considered the city essentially an expansive structure, in perpetual growth: modern urbanism was born in parallel to the rise of the industrial revolution, a historical period characterized by strong demographic growth, which led urban studies to tackle more thoroughly the outcome of expansive developments than that of decrease. It was so, that when the frantic urban expansion in certain areas of Asia or Africa superseded the growth of Western cities, many American and European architectural stars moved to countries such as China or Nigeria as the most exciting hotspots for contemporary urbanism. The most influential architectural theoretician of the last decades, Rem Koolhaas, even said that Europe has ceased to be interesting, because it has stopped growing.
(Images from Detroiturbex.com)

jueves, 17 de julio de 2014

Dispositifs of Monumentality in Posthistorical Cosmopolitics




“ A Dispositif is (…) a thoroughly heterogeneous ensemble consisting of discourses, institutions, architectural forms, regulatory decisions, laws, administrative measures, scientific statements, philosophical, moral and philanthropic propositions – in short, the said as much as the unsaid. Such are the elements of the dispositif. The dispositif itself is the system of relations that can be established between these elements. Secondly, what I am trying to identify in this dispositif is precisely the nature of the connection that can exist between these heterogeneous elements." Michel Foucault 1977.

Forma


Objeto y Proceso
Apuntes sobre ontología de la Forma
 
El concepto de “forma” tal y como recorre la metafísica occidental mantiene la huella del esquema hilemórfico fundado por Aristóteles y perpetuado (con matices) hasta el apogeo de la modernidad. Para el pensador griego, todo cuerpo o sustancia resulta de la concordancia de sus dos principios constituyentes: por un lado la materia (pasiva e indeterminada, invariable y genérica a todo lo que existe) y por otro la forma (activa y configurante,  sustantiva de las propiedades y potencias de cada objeto). El mundo sensible y las entidades que lo pueblan sería entonces un campo necesariamente formal en el que cada cosa obtiene su esencia y fundamento de la convergencia de lo universal y lo particular, lo necesario y lo accidental, lo determinable y lo determinante, el “principio de individuación” y el individuo, en el que lo singular es definible en función de sus diferentes grados de especialización y concreción en cada instancia. Si bien ambas categorías, materia y forma, son por fuerza simultáneas y concomitantes en cualquier realidad física, el hecho de escindir los registros binarios de lo material y lo formal propiciará el desarrollo de abundantes especulaciones escolásticas sobre la mutualidad polar de los cuerpos y los ideas, la potencia y el acto, o la esencia y la existencia, que contemplan los objetos como identidades firmes y con cierto grado de autonomía, imperturbable a través de todas las transformaciones, encuentros y mezclas con otras entidades. El objeto es entonces agente capaz de los acontecimientos, a los que sobrevive.

viernes, 21 de febrero de 2014

Territorio interactivo

La escenografía inmersiva y el umwelt digital

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 Las ontologías de la process philosophy llevan décadas proponiendo una conceptualización del espacio alternativa a la de categoría apriorística, universal y homogénea heredada de Kant. Einstein fue capaz de cuantificar la ductilidad del espacio tiempo, describiéndolo matemáticamente como un tejido suave y plástico que se deforma en presencia de los objetos que lo ocupan. Espacio plegable y desplegable, irreductible a los ejes cartesianos de X, Y y Z, inconcebible como receptáculo vacío, o como latencia neutra y estéril: los acontecimientos no se realizan en el espacio, sino que la espacialidad  es resultado del acontecimiento, de los cruzamientos y colisiones (vínculos) que convergen en un mismo lugar.

La arquitectura contemporánea se afana desesperadamente en la difícil tarea de materializar el umwelt del ciudadano 2.0, ese cuyos símbolos y afectos mutan a la velocidad de un mundo en el que incluso lo identitario es resultado de procesos interactivos. Pero ese espacio post-cartesiano, dinámico e intensivo, hecho de modulaciones y permutaciones virtuales,  difícilmente encajará en el frustrante estatismo de la edificación de acero y piedra, cuya aparente quietud a duras penas puede hacer visible la duración, la transitoriedad de toda forma, o ilustrar con claridad la potencia creadora que se deduce de la comparecencia de los cuerpos. Sin embargo, las arquitecturas efímeras y las performances están demostrando ser el campo de experimentación perfecto para la realización del umwelt digital,  Si fotografía y cine fueron los principales campos de narración arquitectónica del siglo XX, quizás ahora el lenguaje más fértil para ilustración de especialidades dinámicas sea la danza, como analogía de  una cultura en la que el aquí no es más que un actor secundario del ahora.  El problema de la Ville Radieuse fue olvidar que un día habría un día después de sí misma: decididamente tras Foucault el genius loci no puede ser más que el humo resultante de la hoguera de un zeitgeist.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Cifras y letras del pensamiento mágico

La narrativa arquitectónica como gaya ciencia


El proyecto que alentó a Nietzsche a escribir su magistral “La gaya ciencia”, el gay saber, era el de plantar cara al incipiente monopolio ejercido por el conocimiento técnico sobre el conjunto de los saberes humanos: frente a la segmentación y mecanización de la vida cotidiana resultante de la industrialización, el filósofo proponía un reencuentro con el caudal arcano, fabulatorio, vitalista y temerario que desde siempre ha recorrido las corrientes que irrigan indistintamente a la ciencia y la poesía, dominios cuya fatal escisión moderna ha cauterizado la plenitud del saber como actividad intuitiva, sentida, patho-lógica. Una prosa como la suya, que galopa a la velocidad del rayo a través de metáforas, aforismos y sentencias lapidarias, hará que muchos piensen que el libro no es más que la enésima boutade del chico malo de la metafísica occidental, pero bien leído se trata de un riguroso desmantelamiento de los presupuestos epistemológicos con los que operan aquellos que se afirman custodios de la Verdad. Lo que Nietzsche busca no es una puesta en valor bucólica y oscurantista del “pensamiento mágico” como barricada desde la que oponerse al imperio de la Academia, sino más bien firmar la tregua entre dos banderas que secretamente siempre han sido la misma: en su raíz, todo pensamiento es mágico. Busquemos la conciliación de Apolo y Dionisos: la Verdad no es arbitraje de los juicios, sino instrumento de placer y poder.

lunes, 17 de febrero de 2014

Panóptica Torre Eiffel

Fenomenología, hiper-realidad y visión panorámica en el edificio más fotografiado del mundo 



Ciento veinticinco años después de su inauguración (demasiado tiempo para ser considerado un edificio “contemporáneo”, pero demasiado poco para los cánones de la monumentalidad histórica), la Torre Eiffel está sobreviviendo con sorprendente buena salud el ocaso del modelo de ciudad que representó como ningún otro símbolo: su efigie fue la rúbrica grandilocuente de la sociedad industrial admirándose a sí misma, la celebración gratuita de la vigorsa metrópolis world-class y su optimista confianza en el progreso técnico. Su construcción supuso el hito fundacional de la conversión de la tecnología en espectáculo pop, la conversión de las audacias del iluminismo ilustrado en recreo para los sentidos, que hizo del virtuosismo ingenieril el modo de exuberancia arquitectónica más apreciado en los siglos XX y XXI. Incluso en la Europa posindustrial, su impacto en el imaginario colectivo se mantiene intacto: en un planeta en el que se toman 375.000 millones de fotografías al año, la Torre Eiffel sigue siendo el edificio más fotografiado del mundo. No necesita campañas de marketing para que su magnetismo popular mantenga la capacidad de seducción del primer día, pues su silueta ocupa un lugar de honor en el archivo folk de deidades globales junto a Elvis, la manzana de Apple o la máscara de Darth Vader: hoy en día, uno no puede no reconocerla. Si existe una “cultura general” de arquitectura, probablemente el único emblema moderno equiparable a catedrales, palacios y pirámides sea el Ícaro parisino diseñado por Alexandre Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889.

martes, 11 de febrero de 2014

Bio-urbanismo, Ecología y Cibernética: ciencias del control

La ciudad como sistema complejo de propiedades emergentes

Ilustrado con proyectos de Francois Roche / R&Sie(n)




Los conciliábulos del urbanismo contemporáneo más inquieto se han entregado con vocación heroica y revolucionaria al reseteado de casi todo el instrumental metodológico, institucional y cultural heredado del siglo XX, que se ha demostrado obsoleto para afrontar los problemas y desafíos que sobrevuelan la vida en las ciudades desde el comienzo de la globalización. El hundimiento de la política representativa (y consiguientemente, de los procesos de planificación centralizada) han puesto sobre la mesa un programa de objetivos que comienza en la revisión del pacto social que hasta ahora suscribían ciudadanos, empresas y gestores públicos para la toma de decisiones legislativas y organizativas de la habitación humana, compleja como siempre y como nunca; la progresiva escasez de combustibles fósiles (y su paralelo encarecimiento) obligan a repensar la métrica urbana en busca de la minimización del consumo energético (requerimiento que también afecta a cada objeto arquitectónico); los flujos migratorios y las derivas sociopolíticas y laborales postfordistas nos fuerzan a considerar las nuevas fricciones interculturales en nuestras cada vez más babilónicas ciudades; y la imparable proliferación de tecnologías telemáticas a escala personal y social propician sustanciales cambios en las formas de vida que conminan al urbanista a incorporar las nuevas potencias y peligros tecnológicos a las formas emergentes de civismo, urbanidad y convivencia. Eso lo sabemos todos.


domingo, 9 de febrero de 2014

Los compounds: guetos de la globalización


La nueva fiebre del oro (negro) y la ciudad neoliberal

Cuando el paro entre arquitectos desbordó la condición de problema para convertirse en un auténtico cataclismo, la máquina de propaganda del sistema (tanto la socialdemócrata como la neoliberal) difundía con insistencia la idea de que aquello sólo supondría una contrariedad para los profesionales demasiado apegados a su perezosa “zona de confort”, incapaces de comprender que una crisis es ante todo una oportunidad. Resiliencia, liderazgo, reinvención, nomadismo y visión holística eran las Palabras Sagradas que servían para convencernos, en neolengua eufemística, de que la solución a nuestro desempleo pasaba por tomar el primer avión a algún destino boyante y, como los antiguos pioneros que hicieron las Américas, resetear nuestras carreras profesionales en algún país en el que los fajos de presidentes muertos fluyesen a buen ritmo. A todos nos han persuadido de ser valientes y hacer lo que tocaba: convertirnos en Marco Polos de la globalización y compartir nuestros amplios conocimientos técnicos de certificación europea con países en vías de desarrollo como China, Brasil, Singapur y por supuesto la zona cero del capital riesgo global: el golfo Pérsico, la babilonia del principio de este siglo, la meca del talento internacional, el hotspot por excelencia de la arquitectura más espectacular y audaz, el único lugar del planeta donde las griferías son de oro y los policías patrullan en Lamborghinis. 


jueves, 6 de febrero de 2014

Iconodulia y magia empática: La adoración de las imágenes

¡Creced y multiplicaos! Reflexiones sobre la reproducción y transfiguración espontánea de las representaciones

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Una de las explicaciones canónicas que dan los arqueólogos para explicarse la existencia de las pinturas rupestres es el de su función ritual de “magia empática”. Las primeras civilizaciones consideraban que los objetos y sus representaciones mantenían profundas relaciones de equivalencia, reciprocidad y paralelismo, de tal manera que pintar bisontes en una cueva servía supuestamente como invocación ritual de los animales de carne y hueso, tan importantes para la supervivencia de la tribu. Este fenómeno ilustra con claridad uno de los más ancestrales usos de las representaciones artísticas: propiciar un hechizo que, basándose en la correspondencia entre lo representado y su representación, permitiese gestionar el destino común de ambas. Una actitud fácilmente comprensible en el caso del vudú: los tormentos que infligimos sobre un retrato (por lo general una muñeca) se realizan en el cuerpo real de la persona retratada, al estar ambas implicadas en un vínculo común y secreto. De acuerdo con la antropología académica, en origen el arte operaba con los mismos mecanismos que el vudú y las demás brujerías de la empatía: al acto mismo de retratar se le atribuía el poder de establecer correspondencias entre el estado del modelo y el de su retrato.

lunes, 3 de febrero de 2014

Jean-Jacques Lequeu, o el neoclasicismo pagano

El pionero del mal gusto

Cuando una civilización zozobra al atravesar una crisis de identidad, suele recurrir al Superyo común que serpentea bajo su ideología (¿el super-nosotros?) para atenuar sus inquietudes. Y eso en la mayoría de los casos deriva en la reivindicación del Clasicismo, un universo sublimado y más o menos ficticio que toma cuerpo como un repertorio de comandos éticos y estéticos que encarnarían las virtudes ideales a las que aspira dicha civilización. Por lo general, las pesadumbres del pathos colectivo encuentran su sosiego en la nostalgia de valores ancestrales cuya pérdida habría sido la causa de los desvelos del presente: el duelo ideológico de una civilización  que ha dejado de creer en sí misma busca alternativas polarizadas o pendulares, cuando para algunos la solución pasa por abrazar  la creatividad visionaria en un salto sin red hacia el futuro, mientras para otros conviene recuperar la infalibilidad de la sabiduría ancestral de un tiempo pasado. En la historia de la arquitectura el retorno a Grecia y Roma sirvió como placebo eficaz cada vez que Europa ha necesitado reencontrarse consigo misma, y desde el renacimiento a la posmodernidad el espectro de Parménides y Agripa siempre ha sido invocado más o menos explícitamente durante las diferentes crisis epocales de cada lenguaje. Del mismo modo que el dinero siempre vuelve al oro en escenarios de pánico financiero, el imaginario grecolatino es el valor refugio al que vuelve la arquitectura en tiempos tempestuosos.

Paradigm shift ?




Dos instantes en la vida del
Résidence-atelier Miestchaninoff et Lipchitz en Boulogne-Billancourt, 
de Le Corbusier



viernes, 31 de enero de 2014

El nuevo Bernabéu

Hiper-estadios: Entre el condensador social y el parque temático



El fútbol español sigue siendo una de las grandes burbujas por estallar, aunque se trata de un negocio descomunal en lo económico, lo social y lo cultural con un respaldo popular tan apasionado, honesto y profundo que si se produjese alguna quiebra importante se desencadenaría una revuelta popular que dejaría en escaramuza la toma de la Bastilla. Pese a la ferviente religiosidad con la que los fans disfrutamos y sufrimos este deporte, las élites que lo manejan siguen comportándose con las mismas maneras que el empresariado castizo-castuzo previo a la caída de Lehman: los presidentes y sus múltiples asesores suelen ser oscuros hombres de negocios, extremadamente horteras en lo personal, aficionados a las corruptelas políticas y financieras, clasistas, opacos, chanchulleros y de escasas luces. Saben que tienen entre manos la gallina de los huevos de oro y han sido capaces de convertir las ligas y la Champions en gigantescos espectáculos internacionales gracias a las más modernas estrategias de marketing global. Todo lo que huela a fútbol pone a las máquinas registradoras a bombear billetes y echar humo.

jueves, 30 de enero de 2014

Zoo aesthetics

Preciosismo urbano, feísmo rural  photo arquitecturaentrelineasmascotas2_zps0d72b518.gif



Mi mascotita kawaii

Durante los últimos años, una de las tendencias más reproducidas en el mundo de la ilustración marymoderna (viñetas del pinterest, camisetas de Bershka, flyers para fiestas cool, anuncios de telefonía móvil…) está siendo la de dibujar animalitos, con subtextos más o menos alegóricos de comportamientos humanos. Abundan las ilustraciones que recurren a osos, lobos, colibrís o cebras como figura central, en ocasiones retratados con realismo zoológico, y en otras convertidos en máscaras o en criaturas antropomórficas. Por lo general, los artistas que recurren a ese argumento suelen representar a modernos con la indumentaria ad-hoc, pero cuyo busto ha sido sustituido por la cabeza de un caballo, o que monta en bicicleta llevando a un oso polar de pasajero. Esta moda no sólo toma cuerpo en el campo de los lápices y pinceles, sino también en innumerables fotografías en las que el hipster de turno retrata a su mascota con un gorrito, unas gafas de sol, o en un ademán claramente humano.

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miércoles, 29 de enero de 2014

Naturalismo queer

Naturaleza y heterotopía en el imaginario homosexual

versus 
L'Inconnu du lac, de Alain Guiraudie.

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Las estrellas más populares del artisteo gay posmoderno suelen radicalizar la artificialidad y artificiosidad de los objetos que retratan, en concordancia con los presupuestos ideológicos de la queer theory: ninguna identidad reconocible es dada naturalmente, sino resultante de una construcción imaginaria colectiva que distribuye el Ser de las cosas en función de intereses sociopolíticos hegemónicos circunstanciales. Del mismo modo que un hombre o una mujer no son más que proto-tipos preformativos producidos por intrincados dogmas culturales, el mundo en su totalidad es un trampantojo barroco en el que las apariencias son por un lado la única identidad profunda, y por otro el resultado de una especie de ensoñación colectiva. Las fotografías de los celebérrimos Pierre et Gilles llevan al paroxismo el decálogo estético queer. Sus personajes son tópicos tebeísticos que habitan limbos de cartón piedra, en los que cada identidad es figurada mediante los clichés inconscientes que llevan aparejados en nuestro imaginario: el marinerito cachas con camiseta de rayas y boina ladeada, la Virgen penitente de piel turgente y lágrimas de sangre, el efebo inmaculado que despierta a la sexualidad como una Gracia de Botticelli… Todos ellos invariablemente dispuestos en impávida posición estatuaria y en contextos igualmente irreales, que extreman la atmósfera de cuento de hadas para adolescentes escapistas. Estampas quiméricas,  generalmente localizadas en espacios “naturales”.

lunes, 27 de enero de 2014

Historia del futuro de la arquitectura

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Un pronóstico ilustrado con imágenes del comic 
“The Private Eye”, de Marcos Martin y Brian K. Vaughan
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El porvenir: ¿promesas o sorpresas?

Aunque a nuestro “sentido común” ultramoderno le resulte incomprensible, el Futuro ha sido un tema de interés muy limitado (o directamente nulo) durante la mayor parte de la historia de la humanidad, pues la concepción preindustrial del Tiempo era diferente a la que hemos heredado de la modernidad. Así, hasta el siglo XVII la pregunta por el porvenir se reducía a la previsión de posibles desastres naturales, la resolución de conflictos bélicos y por supuesto la inquietud por las contingencias sentimentales: dado que las grandes civilizaciones históricas basaban su ideología en la Tradición y se mostraban reacias a cualquier cambio estructural importante, la concepción moderna del futuro como potencia de variabilidad sociopolítica carecía de sentido.
La vida cotidiana de un campesino era prácticamente idéntica a la de sus abuelos y sus nietos, la tecnología o la medicina apenas variaban de una generación a otra, los grandes acontecimientos sociopolíticos se eternizaban durante décadas (impensable a día de hoy una guerra que dure cien años), y la construcción de palacios y catedrales se prolongaba a menudo más que la vida de sus obreros. No se trata simplemente de que los acontecimientos fuesen más lentos, sino que el futuro se afrontaba como mera prolongación lógica y continuista del presente, que por tanto no debería reportar grandes sorpresas y que en ningún caso tendría por qué acarrear grandes disrupciones históricas. El concepto de “destino” era ante todo moral, y las escatologías no figuraban un Fin del Mundo poblado de robots y naves espaciales, sino como una proyección futura prácticamente idéntica al presente: el sentido de la vida no se medía con el porvenir, sino con la extemporaneidad pura en la que se ubicaban los diferentes infiernos y paraísos. Ciudades legendarias como Babilonia y Atlantis se ubicaban teóricamente en un pasado ancestral inmemorial, pero en el fondo eran construcciones morales sobre cómo la inercia del presente podría repercutir en el futuro (el rol de augurio moral y advertencia sociopolítica que hoy en día cumple la ciencia ficción proyectada sobre el futuro, en el mundo antiguo se proyectaba sobre el pasado remoto). 

martes, 21 de enero de 2014

Anthropocene, o lo no-muerto

Decrecimiento, decadencia, deshumanización.





El proceso de urbanización del mundo ha afianzado a las ciudades como el hábitat hegemónico, y desde que en 2008 la población urbana mundial sobrepasase el 50% de la total (un porcentaje que continúa aumentando), la habitación humana parece irremediablemente encaminada hacia escenarios de gran concentración. Pero mientras las megalópolis crecen exponencialmente en los polos globales de atracción de inversión, el éxodo desde el rural u otras poblaciones en decadencia llenan la superficie del planeta con huellas y sombras de lo que un día fue hábitat humano y ya no lo es. El creciente nomadismo de los asalariados (que se ven obligados a cambiar de residencia en función de los intereses de los grandes agentes de poder mercantil) propicia rápidos y fortuitos despoblamientos de lugares que quedan así condenados a la ruina, y cuya decrepitud pasa desapercibida cuando todos los titulares se afanan en cantar la maravillas de las urbes en expansión. Una de las más macabras prerrogativas del capitalismo es su capacidad para convertir en obsoletos territorios de fuerte arraigo humano, que si no son capaces de converger a los dictámenes del casino global y la economía del ocio quedan marginados de la circulación de capital y por tanto a expensas de su capacidad de supervivencia autónoma, inviable en un marco económico como el actual.

martes, 14 de enero de 2014

Confesiones de un arquitecto en el epicentro de la burbuja

Aunque por el tono de pompa y petulancia que (supongo) irradia este blog pudiese parecer lo contrario, lo cierto es que servidor inició su carrera profesional en el epicentro de la burbuja inmobiliaria. Mientras muchos otros compañeros desde un principio se arrimaron a las firmas de renombre como antesala a lo que luego hubiesen sido carreras dignas de un Croquis, por diversos motivos trabajé durante años para promotoras y constructoras de interés nulo, en las que se producía arquitectura genérica, el tipo de proyectos que no lucen nada bien en un portfolio. Con los años he aprendido a valorar las muchas enseñanzas que me proporcionó aquella experiencia, que me permitió conocer desde dentro los mecanismos culturales, psicosociales, económicos y estéticos que convergían en aquel período ahora demonizado que en retrospectiva denominamos “burbuja inmobiliaria”.  
Mi caso es representativo de toda una generación: soy un donnadie, uno más, y muchos otros compañeros se vieron envueltos de la misma manera en la espiral de hiperproducción que explosionó entre el 2002 y el 2009. Sin embargo, e incomprensiblemente, es difícil encontrar relatos del día a día en el sector de la construcción de aquel tiempo, como si fuese un recuerdo vergonzante y traumático que convendría borrar de nuestras memorias, optando por una huída hacia delante que los psicoanalistas diagnosticarían como negación histérica. Este es mi granito de arena al inventariado de todo lo sucedido durante la burbuja, que espero sea útil a aquellos que en el futuro se atrevan por fin a narrar las circunstancias micropolíticas que propiciaron lo que luego se convirtió en la mayor depresión económica del último semisiglo.

lunes, 13 de enero de 2014

"Lo Social" es la geometría que trazan los cuerpos danzando en convivencia

"
 

" 
It only makes sense to seek out and identify structures of authority, hierarchy, and domination in every aspect of life, and to challenge them; unless a justification for them can be given, they are illegitimate, and should be dismantled, to increase the scope of human freedom.
" 
( Noam Chomsky )

jueves, 9 de enero de 2014

Dirty Chic: simulación / okupación

Moda, interiorismo y barbudos en bicicleta 



Lo Auténtico: definición, caracterización y localización

La concepción ideal de “lo auténtico” que circula a través de nuestro imaginario colectivo funda su genealogía, probablemente, en el platonismo, cuya metafísica se reconvertiría en doctrina moral a través de la mística cristiana. La Autenticidad tal y como la entendemos implicaría concordancia plena entre esencia y apariencia en un mismo modo del ser. Según el “mito de la caverna”, el mundo se compone de imágenes superficiales que obtienen su dignidad ontológica de alguna Verdad ideal que las trasciende: la Honestidad es la virtud propia de aquellas entidades cuya superficie es expresión inmediata de una naturaleza más profunda, y de ahí que lo auténtico implique un rango de pureza, de sustancia incorrupta que subyace al orden de los simulacros. Corremos el peligro de que aquello que percibimos no sea en realidad más que una mascarada, una ilusión que deleita a los sentidos traicionando a la razón. De acuerdo con la moral bíblica (reinterpretada inconscientemente por la izquierda contemporánea), determinar la Autenticidad de cualquier fenómeno equivaldría a un ejercicio de excavación, horadar lo sensual mediante el escalpelo de lo intelectual, en una auscultación que rastrea lo presente que subyace a lo aparente. La leyenda de Adán y Eva convirtió dicho modelo ontológico en el dogma que sirve de Constitución fundamental a toda la legislación occidental: la manzana que se nos aparece como manjar es, en su autenticidad profunda, un instrumento de encantamiento, seducción y corrupción. La moral platonista que recorre occidente desde el cristianismo al socialismo considera que la piel es una instancia frívola cuando no se arraiga en el cielo de los conceptos puros y abstractos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La gentrificación del rural

El paisaje gallego (feo, pobre, mutante y bastardo) frente al imperio del turismo

Quizás el arquetipo que mejor defina la urbanidad del ciudadano contemporáneo sea la vieja figura decimonónica del flaneur: el paseante ocioso que disecciona el mundo sin más escalpelo que su mirada, ensimismado en el éxtasis íntimo de la contemplación de la metrópolis, rastreando comparecencias efímeras de lo sublime en la ruidosa efervescencia de la ciudad. El voyeur, el mirón, participa de la colectividad en calidad de espectador pasivo, expuesto a la barra libre de experiencias sensoriales que hacen de la ciudad el más exquisito de los espectáculos: la riqueza y diversidad que exhiben los paseantes en sus ademanes y atuendos, la orgía de consumibles que pueblan los escaparates, la cacofonía de representaciones seductoras llenando de sensualidad cada esquina. Y por supuesto, la visión de los cuerpos, de los cuerpos de los demás. Marshall Mcluhan equiparaba a la publicidad con un cebo cuyo objetivo fuese atrapar nuestra atención. El flaneur contemporáneo, el atónito habitante de las calles, cafés y centros comerciales, ha caído entonces presa de esa fabulosa trampa de los sentidos que es la ciudad, que en la era del postfordismo se ha transformado en una gigantesca máquina propagandística que busca publicitarse a sí misma como imagen de marca. El urbanismo contemporáneo tiende a operar, cada vez en mayor o menor medida, como marketing urbano: la ciudad verdaderamente eficaz es aquella capaz de atrapar la atención del voyeur gracias a la proliferación de fuegos de artificio para los sentidos.
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