jueves, 30 de enero de 2014

Zoo aesthetics

Preciosismo urbano, feísmo rural  photo arquitecturaentrelineasmascotas2_zps0d72b518.gif



Mi mascotita kawaii

Durante los últimos años, una de las tendencias más reproducidas en el mundo de la ilustración marymoderna (viñetas del pinterest, camisetas de Bershka, flyers para fiestas cool, anuncios de telefonía móvil…) está siendo la de dibujar animalitos, con subtextos más o menos alegóricos de comportamientos humanos. Abundan las ilustraciones que recurren a osos, lobos, colibrís o cebras como figura central, en ocasiones retratados con realismo zoológico, y en otras convertidos en máscaras o en criaturas antropomórficas. Por lo general, los artistas que recurren a ese argumento suelen representar a modernos con la indumentaria ad-hoc, pero cuyo busto ha sido sustituido por la cabeza de un caballo, o que monta en bicicleta llevando a un oso polar de pasajero. Esta moda no sólo toma cuerpo en el campo de los lápices y pinceles, sino también en innumerables fotografías en las que el hipster de turno retrata a su mascota con un gorrito, unas gafas de sol, o en un ademán claramente humano.

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miércoles, 29 de enero de 2014

Naturalismo queer

Naturaleza y heterotopía en el imaginario homosexual

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L'Inconnu du lac, de Alain Guiraudie.

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Las estrellas más populares del artisteo gay posmoderno suelen radicalizar la artificialidad y artificiosidad de los objetos que retratan, en concordancia con los presupuestos ideológicos de la queer theory: ninguna identidad reconocible es dada naturalmente, sino resultante de una construcción imaginaria colectiva que distribuye el Ser de las cosas en función de intereses sociopolíticos hegemónicos circunstanciales. Del mismo modo que un hombre o una mujer no son más que proto-tipos preformativos producidos por intrincados dogmas culturales, el mundo en su totalidad es un trampantojo barroco en el que las apariencias son por un lado la única identidad profunda, y por otro el resultado de una especie de ensoñación colectiva. Las fotografías de los celebérrimos Pierre et Gilles llevan al paroxismo el decálogo estético queer. Sus personajes son tópicos tebeísticos que habitan limbos de cartón piedra, en los que cada identidad es figurada mediante los clichés inconscientes que llevan aparejados en nuestro imaginario: el marinerito cachas con camiseta de rayas y boina ladeada, la Virgen penitente de piel turgente y lágrimas de sangre, el efebo inmaculado que despierta a la sexualidad como una Gracia de Botticelli… Todos ellos invariablemente dispuestos en impávida posición estatuaria y en contextos igualmente irreales, que extreman la atmósfera de cuento de hadas para adolescentes escapistas. Estampas quiméricas,  generalmente localizadas en espacios “naturales”.

lunes, 27 de enero de 2014

Historia del futuro de la arquitectura

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Un pronóstico ilustrado con imágenes del comic 
“The Private Eye”, de Marcos Martin y Brian K. Vaughan
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El porvenir: ¿promesas o sorpresas?

Aunque a nuestro “sentido común” ultramoderno le resulte incomprensible, el Futuro ha sido un tema de interés muy limitado (o directamente nulo) durante la mayor parte de la historia de la humanidad, pues la concepción preindustrial del Tiempo era diferente a la que hemos heredado de la modernidad. Así, hasta el siglo XVII la pregunta por el porvenir se reducía a la previsión de posibles desastres naturales, la resolución de conflictos bélicos y por supuesto la inquietud por las contingencias sentimentales: dado que las grandes civilizaciones históricas basaban su ideología en la Tradición y se mostraban reacias a cualquier cambio estructural importante, la concepción moderna del futuro como potencia de variabilidad sociopolítica carecía de sentido.
La vida cotidiana de un campesino era prácticamente idéntica a la de sus abuelos y sus nietos, la tecnología o la medicina apenas variaban de una generación a otra, los grandes acontecimientos sociopolíticos se eternizaban durante décadas (impensable a día de hoy una guerra que dure cien años), y la construcción de palacios y catedrales se prolongaba a menudo más que la vida de sus obreros. No se trata simplemente de que los acontecimientos fuesen más lentos, sino que el futuro se afrontaba como mera prolongación lógica y continuista del presente, que por tanto no debería reportar grandes sorpresas y que en ningún caso tendría por qué acarrear grandes disrupciones históricas. El concepto de “destino” era ante todo moral, y las escatologías no figuraban un Fin del Mundo poblado de robots y naves espaciales, sino como una proyección futura prácticamente idéntica al presente: el sentido de la vida no se medía con el porvenir, sino con la extemporaneidad pura en la que se ubicaban los diferentes infiernos y paraísos. Ciudades legendarias como Babilonia y Atlantis se ubicaban teóricamente en un pasado ancestral inmemorial, pero en el fondo eran construcciones morales sobre cómo la inercia del presente podría repercutir en el futuro (el rol de augurio moral y advertencia sociopolítica que hoy en día cumple la ciencia ficción proyectada sobre el futuro, en el mundo antiguo se proyectaba sobre el pasado remoto). 

martes, 21 de enero de 2014

Anthropocene, o lo no-muerto

Decrecimiento, decadencia, deshumanización.





El proceso de urbanización del mundo ha afianzado a las ciudades como el hábitat hegemónico, y desde que en 2008 la población urbana mundial sobrepasase el 50% de la total (un porcentaje que continúa aumentando), la habitación humana parece irremediablemente encaminada hacia escenarios de gran concentración. Pero mientras las megalópolis crecen exponencialmente en los polos globales de atracción de inversión, el éxodo desde el rural u otras poblaciones en decadencia llenan la superficie del planeta con huellas y sombras de lo que un día fue hábitat humano y ya no lo es. El creciente nomadismo de los asalariados (que se ven obligados a cambiar de residencia en función de los intereses de los grandes agentes de poder mercantil) propicia rápidos y fortuitos despoblamientos de lugares que quedan así condenados a la ruina, y cuya decrepitud pasa desapercibida cuando todos los titulares se afanan en cantar la maravillas de las urbes en expansión. Una de las más macabras prerrogativas del capitalismo es su capacidad para convertir en obsoletos territorios de fuerte arraigo humano, que si no son capaces de converger a los dictámenes del casino global y la economía del ocio quedan marginados de la circulación de capital y por tanto a expensas de su capacidad de supervivencia autónoma, inviable en un marco económico como el actual.

martes, 14 de enero de 2014

Confesiones de un arquitecto en el epicentro de la burbuja

Aunque por el tono de pompa y petulancia que (supongo) irradia este blog pudiese parecer lo contrario, lo cierto es que servidor inició su carrera profesional en el epicentro de la burbuja inmobiliaria. Mientras muchos otros compañeros desde un principio se arrimaron a las firmas de renombre como antesala a lo que luego hubiesen sido carreras dignas de un Croquis, por diversos motivos trabajé durante años para promotoras y constructoras de interés nulo, en las que se producía arquitectura genérica, el tipo de proyectos que no lucen nada bien en un portfolio. Con los años he aprendido a valorar las muchas enseñanzas que me proporcionó aquella experiencia, que me permitió conocer desde dentro los mecanismos culturales, psicosociales, económicos y estéticos que convergían en aquel período ahora demonizado que en retrospectiva denominamos “burbuja inmobiliaria”.  
Mi caso es representativo de toda una generación: soy un donnadie, uno más, y muchos otros compañeros se vieron envueltos de la misma manera en la espiral de hiperproducción que explosionó entre el 2002 y el 2009. Sin embargo, e incomprensiblemente, es difícil encontrar relatos del día a día en el sector de la construcción de aquel tiempo, como si fuese un recuerdo vergonzante y traumático que convendría borrar de nuestras memorias, optando por una huída hacia delante que los psicoanalistas diagnosticarían como negación histérica. Este es mi granito de arena al inventariado de todo lo sucedido durante la burbuja, que espero sea útil a aquellos que en el futuro se atrevan por fin a narrar las circunstancias micropolíticas que propiciaron lo que luego se convirtió en la mayor depresión económica del último semisiglo.

lunes, 13 de enero de 2014

"Lo Social" es la geometría que trazan los cuerpos danzando en convivencia

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It only makes sense to seek out and identify structures of authority, hierarchy, and domination in every aspect of life, and to challenge them; unless a justification for them can be given, they are illegitimate, and should be dismantled, to increase the scope of human freedom.
" 
( Noam Chomsky )

jueves, 9 de enero de 2014

Dirty Chic: simulación / okupación

Moda, interiorismo y barbudos en bicicleta 



Lo Auténtico: definición, caracterización y localización

La concepción ideal de “lo auténtico” que circula a través de nuestro imaginario colectivo funda su genealogía, probablemente, en el platonismo, cuya metafísica se reconvertiría en doctrina moral a través de la mística cristiana. La Autenticidad tal y como la entendemos implicaría concordancia plena entre esencia y apariencia en un mismo modo del ser. Según el “mito de la caverna”, el mundo se compone de imágenes superficiales que obtienen su dignidad ontológica de alguna Verdad ideal que las trasciende: la Honestidad es la virtud propia de aquellas entidades cuya superficie es expresión inmediata de una naturaleza más profunda, y de ahí que lo auténtico implique un rango de pureza, de sustancia incorrupta que subyace al orden de los simulacros. Corremos el peligro de que aquello que percibimos no sea en realidad más que una mascarada, una ilusión que deleita a los sentidos traicionando a la razón. De acuerdo con la moral bíblica (reinterpretada inconscientemente por la izquierda contemporánea), determinar la Autenticidad de cualquier fenómeno equivaldría a un ejercicio de excavación, horadar lo sensual mediante el escalpelo de lo intelectual, en una auscultación que rastrea lo presente que subyace a lo aparente. La leyenda de Adán y Eva convirtió dicho modelo ontológico en el dogma que sirve de Constitución fundamental a toda la legislación occidental: la manzana que se nos aparece como manjar es, en su autenticidad profunda, un instrumento de encantamiento, seducción y corrupción. La moral platonista que recorre occidente desde el cristianismo al socialismo considera que la piel es una instancia frívola cuando no se arraiga en el cielo de los conceptos puros y abstractos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La gentrificación del rural

El paisaje gallego (feo, pobre, mutante y bastardo) frente al imperio del turismo

Quizás el arquetipo que mejor defina la urbanidad del ciudadano contemporáneo sea la vieja figura decimonónica del flaneur: el paseante ocioso que disecciona el mundo sin más escalpelo que su mirada, ensimismado en el éxtasis íntimo de la contemplación de la metrópolis, rastreando comparecencias efímeras de lo sublime en la ruidosa efervescencia de la ciudad. El voyeur, el mirón, participa de la colectividad en calidad de espectador pasivo, expuesto a la barra libre de experiencias sensoriales que hacen de la ciudad el más exquisito de los espectáculos: la riqueza y diversidad que exhiben los paseantes en sus ademanes y atuendos, la orgía de consumibles que pueblan los escaparates, la cacofonía de representaciones seductoras llenando de sensualidad cada esquina. Y por supuesto, la visión de los cuerpos, de los cuerpos de los demás. Marshall Mcluhan equiparaba a la publicidad con un cebo cuyo objetivo fuese atrapar nuestra atención. El flaneur contemporáneo, el atónito habitante de las calles, cafés y centros comerciales, ha caído entonces presa de esa fabulosa trampa de los sentidos que es la ciudad, que en la era del postfordismo se ha transformado en una gigantesca máquina propagandística que busca publicitarse a sí misma como imagen de marca. El urbanismo contemporáneo tiende a operar, cada vez en mayor o menor medida, como marketing urbano: la ciudad verdaderamente eficaz es aquella capaz de atrapar la atención del voyeur gracias a la proliferación de fuegos de artificio para los sentidos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Burbuja Inmobiliaria

Ricardo Vergès y el origen de la deuda
Quien busque etiologías de la "crisis" encontrará una descomunal variedad de relatos dispares con todo tipo de especulaciones, inducciones, deducciones y opiniones,  por lo general connotadas por un fuerte componente ideológico: hay quien culpa a los banqueros, a la voraz ambición del ciudadano de a pie, al contubernio judeomasónico Illuminati, el ombliguismo de la generación T (los bayboomers ibéricos), el R78, los neoliberales, la sobreproducción, la invención del euro, Alemania, el fin del trabajo, Aznar, la muerte de Dios o la decadencia existencial del hombre occidental. Si buscan doxósofos soltando homilías que pretenden poseer la verdad del origen de la Gran Depresión, los encontrarán de todos los palos y colores.
Ahora bien, si lo que buscan son datos contrastables e infalsables (digamos, ejem, "ciencia") no les queda otra que escuchar a los economistas... que a su vez ofrecen respuestas para todos los gustos, al estar dicha disciplina escindida en multitud de corrientes irreconciliables. Personalmente no me cansaré de defender la teoría de Ricardo Vergès, que a su vez es compatible con las ideas de ese otro titán del periodismo financiero que fue J. Jacks (obligado para todo ciudadano de bien leerse esta magistral entrada suya en Cotizalia). Vergés además de economista es arquitecto, por lo que quizás su discurso sea de fácil comprensión para los tres o cuatro lectores de este blog, y la sencillez y accesibilidad de su oratoria hacen que sea siempre un placer atender a sus reflexiones. Tras un largo lapso sin saber nada de él (por lo visto se ha jubilado), esta semana ha tenido a bien participar en un podcast de Economía Zero, de obligada escucha para todos los interesados en comprender las causas y futuras consecuencias del vendaval de recortes, paro, precariedad, depresión y desconfianza que se ha apoderado del sur de Europa. Pueden escucharlo aquí, y si les convence lo que se comenta les recomiendo continúen investigando por cuenta propia el brillantísimo trabajo de Vergès.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Memoria y Moda


Reflexiones sobre el mito de lo Ancestral Atemporal


La historia como proceso

Empecé a interesarme por el problema de la memoria animado por una necesidad personal de comprender el mundo, y no tanto porque lo considerase culturalmente interesante: como todos vosotros, pertenezco a una generación educada en la tradición de lo nuevo, que ha instituido la creatividad (la novedad) como valor intelectual supremo, tan potente que ha sido capaz de eclipsar cualquier otro horizonte.  El conjunto de nuestra civilización maneja de una manera un tanto condescendiente los asuntos de la memoria, que por un lado se subliman y reubican en el epicentro de las identidades colectivas (todos los discursos nacionalistas cuentan con aparatosas narrativas históricas para legitimarse), y por otro se banalizan al relegarlos a un protectorado, como si “las huellas de la historia” fuesen flores raras y frágiles que convienen ser resguardadas ante el canibalismo de la modernidad que todo lo consume. Efectivamente todo lo histórico está expuesto a la intemperie del ahora, el tiempo real que no admite desacato. He estudiado en la medida de las posibilidades la cuestión del fin de la historia, y el tema abre un acrisolado espectro de consecuencias políticas, estéticas, sociales y existenciales. Paradoja entre muchas es el hecho de que la derecha conservadora haya defendido siempre la costumbre y la memoria históricas como tenedores de la sabiduría de la Tradición, mientras ahora es la izquierda la que utiliza la historia como argumento de resistencia frente al ímpetu omnívoro de la revolución neocon. Cada punto de vista, con sus correspondientes olvidos.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Andreas Angelidakis y el suburbanismo en la era tumblr

Producción seriada y circulación semiótica 

Andreas Angelidakis

1.
Los viejunos recordaréis aquellos entrañables monigotes que eran los Curris (en inglés doozers) de la inolvidable serie Fraggle Rock: era aquella especie que convivía pacíficamente con los protagonistas, con discreción y sin provocar conflictos, pues dedicaban todos sus esfuerzos a la edificación de unas extrañas e inútiles construcciones transparentes con sabor a caramelo, para deleite de los propios Fraggle, que las devoraban sin contemplación. Cada día los Curris construían nuevos edificios, y cada día los Fraggle se los comían como si fuesen frutas del bosque. En uno de los más memorables episodios del serial de Jim Henson,  Mokey (la Fraggle concienciada y ecologista: toda una Charo) llega a la conclusión de que sus compañeros deben ser más respetuosos con el trabajo de los Curris, cuyas esforzadas edificaciones son destruidas egoístamente por la glotonería Fraggle. Tras una ardua tarea de adoctrinamiento ético, Mokey finalmente consigue convencer a sus congéneres de que deben dejar de consumir las construcciones Curri, por aquello del hermanamiento entre las especies y el respeto a las formas de vida diferentes.
Lo paradoja de esta envenenada metáfora viene a continuación: los Curris continúan levantando nuevas estructuras mientras las antiguas ya no son devoradas, dándose la problemática circunstancia de que se han quedado sin espacio para construir, y se ven obligados a emigrar (con todo el dolor de su corazón) en busca de cuevas vacías en las que sí puedan seguir haciendo aquello que les gusta, aquello que saben hacer. Al término del episodio, los Fraggle deciden reanudar su costumbre de comerse las dichosas estructuras, con lo cual queda restablecido el orden anterior: en realidad, a los Curris les encantaba que los Fraggle devorasen las construcciones, pues eso es lo que daba sentido a su trabajo.
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