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Un pronóstico ilustrado con imágenes del comic
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El porvenir: ¿promesas o
sorpresas?
Aunque a nuestro “sentido común” ultramoderno le resulte
incomprensible, el Futuro ha sido un tema de interés muy limitado (o
directamente nulo) durante la mayor parte de la historia de la humanidad, pues la
concepción preindustrial del Tiempo era diferente a la que hemos heredado de la
modernidad. Así, hasta el siglo XVII la pregunta por el porvenir se reducía a
la previsión de posibles desastres naturales, la resolución de conflictos
bélicos y por supuesto la inquietud por las contingencias sentimentales: dado
que las grandes civilizaciones históricas basaban su ideología en la Tradición y se mostraban
reacias a cualquier cambio estructural importante, la concepción moderna del
futuro como potencia de variabilidad sociopolítica carecía de sentido.
La vida cotidiana de un campesino
era prácticamente idéntica a la de sus abuelos y sus nietos, la tecnología o la
medicina apenas variaban de una generación a otra, los grandes acontecimientos
sociopolíticos se eternizaban durante décadas (impensable a día de hoy una
guerra que dure cien años), y la construcción de palacios y catedrales se
prolongaba a menudo más que la vida de sus obreros. No se trata simplemente de
que los acontecimientos fuesen más lentos,
sino que el futuro se afrontaba como
mera prolongación lógica y continuista del presente, que por tanto no
debería reportar grandes sorpresas y que en ningún caso tendría por qué acarrear
grandes disrupciones históricas. El concepto de “destino” era ante todo moral, y las escatologías no figuraban un
Fin del Mundo poblado de robots y naves espaciales, sino como una proyección
futura prácticamente idéntica al presente: el
sentido de la vida no se medía con el porvenir, sino con la extemporaneidad
pura en la que se ubicaban los diferentes infiernos y paraísos. Ciudades
legendarias como Babilonia y Atlantis se ubicaban teóricamente en un
pasado ancestral inmemorial, pero en el fondo eran construcciones morales sobre
cómo la inercia del presente podría repercutir en el futuro (el rol de augurio moral y advertencia
sociopolítica que hoy en día cumple la ciencia ficción proyectada sobre el
futuro, en el mundo antiguo se proyectaba sobre el pasado remoto).