domingo, 10 de noviembre de 2013

Andreas Angelidakis y el suburbanismo en la era tumblr

Producción seriada y circulación semiótica 

Andreas Angelidakis

1.
Los viejunos recordaréis aquellos entrañables monigotes que eran los Curris (en inglés doozers) de la inolvidable serie Fraggle Rock: era aquella especie que convivía pacíficamente con los protagonistas, con discreción y sin provocar conflictos, pues dedicaban todos sus esfuerzos a la edificación de unas extrañas e inútiles construcciones transparentes con sabor a caramelo, para deleite de los propios Fraggle, que las devoraban sin contemplación. Cada día los Curris construían nuevos edificios, y cada día los Fraggle se los comían como si fuesen frutas del bosque. En uno de los más memorables episodios del serial de Jim Henson,  Mokey (la Fraggle concienciada y ecologista: toda una Charo) llega a la conclusión de que sus compañeros deben ser más respetuosos con el trabajo de los Curris, cuyas esforzadas edificaciones son destruidas egoístamente por la glotonería Fraggle. Tras una ardua tarea de adoctrinamiento ético, Mokey finalmente consigue convencer a sus congéneres de que deben dejar de consumir las construcciones Curri, por aquello del hermanamiento entre las especies y el respeto a las formas de vida diferentes.
Lo paradoja de esta envenenada metáfora viene a continuación: los Curris continúan levantando nuevas estructuras mientras las antiguas ya no son devoradas, dándose la problemática circunstancia de que se han quedado sin espacio para construir, y se ven obligados a emigrar (con todo el dolor de su corazón) en busca de cuevas vacías en las que sí puedan seguir haciendo aquello que les gusta, aquello que saben hacer. Al término del episodio, los Fraggle deciden reanudar su costumbre de comerse las dichosas estructuras, con lo cual queda restablecido el orden anterior: en realidad, a los Curris les encantaba que los Fraggle devorasen las construcciones, pues eso es lo que daba sentido a su trabajo.


2.
No me negarán que el argumento es fabuloso, y se pueden buscar infinitas analogías de esta parábola con la economía contemporánea: la destrucción creativa promulgada por Schumpeter y la escuela de liberalismo austríaco, la simbiosis y parasitismo de la teoría de ecosistemas, la célebre máxima de Keynes “Es mejor poner a los parados a poner a cavar zanjas y taparlas antes que dejarlos fuera del sistema”, la lógica de la obsolescencia programada, y si me apuran la vieja leyenda griega de Sísifo y su penitente hábito de empujar infructuosamente siempre la misma piedra.
Que la especie humana, en cuanto Ser impetuoso, disfruta construyendo, es la esencia misma de la historia. Pero esta pasión por la creación es paralela al impulso destructor, gracias al cual nos garantizamos como especie la disponibilidad de nuevos territorios sobre los que seguir construyendo. La dialéctica nuclear a las civilizaciones es la concatenación de construcción y destrucción, trazado y borrado, ascensión y caída, producción y consumo, cimentación y demolición. El objetivo de dicho círculo vicioso (¿o virtuoso?) según la metáfora Fraggle no es tanto el interés de lo construido, sino más bien el disfrute inherente al hecho de idearlo, proyectarlo, realizarlo: una idea que seguramente hará las delicias de los numerosos seguidores contemporáneos de la filosofía de los procesos y su glorificación del citius, altius, fortius.
Los escépticos, en cambio, consideramos con Nietzsche que donde muchos hablan de Progreso sólo hay en realidad Eterno Retorno, desconfiando entonces de que sea realmente útil destruir para poder seguir construyendo, a sabiendas de que tal dinámica no conduce a ningún lugar. Los que confiábamos con que esta crisis hubiese sido una buena oportunidad para que Sísifo dejase de empujar su piedra por un instante y se sentase a contemplar el paisaje, hemos llegado a la conclusión de que quizás habría que parar máquinas. O lo que es lo mismo: poner a las máquinas a funcionar.



3.
A occidente le sucede lo mismo que a los Curris: estamos acostumbrados a trabajar a destajo, no sabemos hacer otra cosa, y por eso producimos artefactos con fecha de caducidad. El hecho por ejemplo de que nuestra ropa sea tan cutre y perecedera, y tan sujeta a las modas además, se debe a que de esta manera se garantiza que mucha gente pueda seguir trabajando, produciendo prendas de usar y tirar que han de ser renovadas en ciclos cada vez más cortos. Pero lo cierto es que podríamos optar por modelos alternativos: con el desarrollo tecnológico actual y la mecanización de las tareas productivas, sería perfectamente planteable romper ese ciclo y generar ropa mucho más duradera, que favoreciese que los que trabajan en su elaboración pudiesen dejar de hacerlo. Lo mismo se puede decir de los automóviles, los electrodomésticos y casi cualquier otro consumible: vivimos en un sistema en el que reparar un aparato resulta en muchos casos más caro que comprar uno nuevo, lo cual implica una lógica productiva completamente opuesta a la sostenibilidad, por la escasez de recursos. Lo que la metáfora Fraggle olvida tener en cuenta es que las materias primas que utilizan los Curris para sus construcciones efímeras ha de venir de algún lugar.


4.
¿Y cómo afecta este razonamiento a la arquitectura? ¿Podríamos prescindir de arquitectos y constructores, del mismo modo que podríamos prescindir de empresas tipo Inditex o H&M? Por supuesto que sí. Los arquitectos no somos necesarios, y la construcción de territorio se podría resolver con la serialización absoluta de los edificios: sustituir la cultura arquitectónica heredada de la historia por una nueva concepción de las ciudades en la que los edificios fuesen escogidos en un catálogo y construidos industrialmente mediante máquinas, haciendo que la fuerza laboral humana se volviese residual. Del mismo modo cuando necesitamos un coche no encargamos uno singular y específico para cada uno de nosotros sino que elegimos un modelo existente, lo mismo podría suceder con las vivienda u oficinas, como bien supieron ver ya los ideólogos de la Bauhaus y luego visionarios más o menos utópicos como Fuller o Archigram. Pero el caso es que la serialización de la arquitectura no ha triunfado, y por los motivos que sean el ciudadano sigue siendo reticente a elegir su casa en un catálogo.
¿Por qué? IMHO porque la cultura occidental es, además de calvinista en relación al trabajo (el horizonte de promesas políticas es el de “pleno empleo”) una gigantesca máquina de intercambio de signos autocombistibles, de producción semiótica efímera: la arquitectura evoluciona no por la progresión de los programas o los usos, sino ante todo por el de los símbolos y las imágenes.
Los que defendemos no un modelo de pleno empleo sino de nulo empleo (una economía que mejorase cuanto menor fuese el PIB y el consumo)  creemos que una completa industrialización de la arquitectura no estaría en contra de la diversidad: lo específico de cada obra vendría de los modos de ensamblaje, de la infinita posibilidad de hacer plug-in sobre un template urbano. Ello permitiría solucionar el principal problema del territorio actual, y es que acceder a una vivienda en propiedad sigue siendo muy caro debido al concepto artesanal de la construcción que hemos heredado: los edificios más baratos son por lógica los que menos mano de obra requieren para su construcción, los radicalmente prefabricados.
En realidad este razonamiento que expongo es tramposo y parcial, pues el modelo económico del nulo empleo no equivale a una sociedad en la que no se hace nada, sino a una economía en la que se trabaje únicamente por placer. Y ello habilitaría una arquitectura artesana que estuviese regida no por los plazos sino por la excelencia y el cuidado de los detalles: en cualquier caso se trata de un debate tan antiguo como el Movimiento Moderno, pero que no termina de dar frutos debido a los importantes intereses especulativos que favorecen el mantenimiento del status quo actual.



5.
Pero la lógica del intercambio simbólico y la urgencia por actualizar constantemente el repertorio semántico de los objetos que nos rodean sigue siendo una cuestión irresuelta, resultado de determinaciones onto-epistemológicas muy arraigadas en nuestra cosmovisión colectiva: la dinámica de proliferación de lo nuevo puede ser referida tanto a los excelsos razonamientos de Boris Groys (encontrarán un interesante enlace al respecto en la entrada que publicamos sobre él) como al trabajo del legendaio George Simmel, que investigó fenómenos como el hecho de que las clases altas abandonaban sus costumbres a medida que éstas eran adoptadas por las masas populares, anticipando los dinamismos de la cadena simbólica que ata a Prada con Zara.
En este sentido, me ha encantado Domesticated Mountain, un maravilloso proyecto especulativo de Andreas Angelidakis sobre el suburbanismo en la era del hiperconsumo de imágenes vía tumblr o instagram. A mitad de camino entre la arquitectura, el arte y el ensayo, todo su ingeniosísimo trabajo orbita en torno a ideas como la producción en serie, la circulación universal de imágenes, el consumismo lowbrow y la cruda realidad existencial de la vida en ciudades que cada vez son en mayor medida cementerios de imaginarios espectrales. En sus manos, ideas como los plug-ins, los templates, el patchwork y el packaging se convierten en instrumentos de subversión cultural para un nuevo situaciaonismo adecuado para la era de la información. Todo ello además sobre un cimiento intelectual muy cercano al realismo especulativo y el posthumanismo,  y realizado mediante imágenes feístas y desconcertantes que funcionan como perfecto antídoto para el esteticismo conservador que caracteriza al 99% de esta profesión. Un personaje al que no perder de vista.


3 comentarios:

  1. Hola mona:
    Si te gusta el sonido Moon duo, que sepas que el guitarrista y cantante pertenece a otro grupo, The wooden Shjips que suenan igual, te recomiendo la discografía entera:

    Te dejo un clip:

    http://vimeo.com/78359380

    Ayer han sacado álbum:

    http://nodata.tv/?s=Wooden+Shjips

    Te dejo tb algo de shoegaze gabacho:

    http://www.youtube.com/watch?v=DQ_wlKIzsU0

    El FIV es el 11 y 12 de abril.


    V

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  2. Y algo de shoegaze italiano, Be Forest... per lla curiositá:

    http://www.youtube.com/watch?v=g2EimrHK7hk

    Bicos

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